Adiós 2025: Cerrar el año estrenando corazón.
Este año no fue igual para todos.
A algunos nos partió la vida en dos. Un antes y un después a todo nivel, tal vez EL capítulo de nuestra vida.
Para algunos fue más tranqui, con momentos lindos, logros visibles y sueños cumplidos.
Para otros fue pesado, durooo, desafiante. De esos años en los que los proyectos no salen como se esperaban o los objetivos parecen alejarse un poco más. Esos años en los que uno dice: ¿pero por quéeeee?
Y para muchos… fue ambas cosas a la vez: etapas maravillosas mezcladas con otras profundamente retadoras. Porque así es la vida.
(Y así es la maternidad también).
Tal vez este fue el año en el que se nos cumplieron algunos sueños.
Tal vez fue el año en el que nos tocó soltar otros.
Tal vez fue el año en el que llegó un bebé y todo cambió para siempre. Una familia de dos se transformó y nunca volvió a ser la que era. En este punto lo hablaba con el mono (mi esposo): la maternidad puede ser muy fácil o muy retadora dependiendo de muchos factores. En algunos de esos aspectos uno decide, y yo creo que es válido tomar cualquier camino.
Por ejemplo, desde mi punto de vista, podría ser un poquito “menos difícil” dar fórmula que lactar, y eso también está bien, es una opción. La otra opción sería las que decidimos hacer lactancia exclusiva, que es un camino bastante dificultoso, pero hermoso y totalmente respetable también.
Les juro que esto me ha permitido conocer una versión tan increíble de mí misma. Me aplaudo, y pocas veces lo hago, pero esta vez me siento muy poderosa y orgullosa, así que me celebro. Y ojo: no desmerito ni desconozco absolutamente a nadie. Es mi proceso personal, como siempre digo.
¡Ay, me desvié del texto! Esto es para hablarlo en otro artículo que les voy a escribir sobre la lactancia. Estoy hecha una máster jajaja en el tema y quiero compartirlo (aclarando que, por más máster que me crea, sigue siendo uffff… reto tras reto… Sí, todavía).
Bueno, volvamos al tema.
Puede ser que el 2025 haya sido el año en el que la llegada de ese bebé aún no se ha dado. Se sigue esperando con el alma abierta y la fe intacta… o tal vez no tanto, porque también está ok perder un poco la fe, y luego recuperarla, y así.
Tal vez fue el año en el que se perdió un embarazo y se aprendió a convivir con un amor que no se ve, pero que pesa, acompaña y permanece. Procesos que sólo las mujeres que han pasado por esto pueden entender y dimensionar.
Ustedes que perdieron un bebé, tengan por seguro que la maternidad no desaparece. Ese amor existe, cuenta y vive para siempre.
Hoy hago, como siempre, una oración por cada mujer que cierra el año con el corazón triste, pero todavía esperanzado. Le pediré a Dios que les cumpla su sueño y bendiga sus vientres.
Que el nuevo año traiga consuelo donde hubo dolor, claridad donde hay confusión y fe donde sentimos miedo.
Siempre recordamos, para quienes están buscando bebé: su deseo es válido, su espera es sagrada. El cuerpo no falla, o a veces necesita unos ajustes. Lo que pasa es que hay procesos que no entendemos, pero que, aunque duelan profundamente, también nos enseñan demasiado. Les repito siempre: ¡no pierdan la fe ni la paciencia!
Que Dios encuentre la forma, la suya, no la nuestra, de abrazarlas y mostrarles el porqué de sus tiempos tan perfectos.
Y para quienes este año recibieron a su bebé, saben que los días ya no tienen 24 horas.
Ahora todo parece el mismo día jajaja. Yo siento que sigo en el 25 de octubre…
Ahora los días tienen risitas, llantos, desvelos, lactancia, aprendizajes, dudas, amor infinito y una intensidad que no cabe en ningún reloj.
Los sueños no se cancelan… se transforman.
El tiempo no se pierde… se resignifica.
Un abrazo especial para las mujeres profesionales: para las que la rompieron en su trabajo, para las que fueron promovidas, reconocidas o se atrevieron a dar un salto enorme este año.
Y para las que no: para quienes sintieron que su año laboral no fue el mejor, que dudaron, que se cansaron o que hoy se cuestionan el rumbo. Todo eso también cuenta.
Ser mujer no es una sola versión, y el éxito no se mide igual para todas. Algunas están criando bebés, otras están creando proyectos, otras están sosteniendo hogares como unas guerreras, recuperando sus matrimonios, luchando sin parar; otras siguen sosteniendo sus carreras, sueños o procesos internos profundos… otras todo esto al tiempo. Uffff, admiración total.
Eso sí: todas, absolutamente todas, merecemos sentirnos vistas, validadas y orgullosas de nuestro camino. Vale la pena poner de moda decirnos lo mucho que nos admiramos entre nosotras mismas.
Mirando hacia el nuevo año
Que el nuevo año no llegue con exigencias imposibles, sino con intenciones reales.
No con presión, sino con propósito.
No con perfección, sino con presencia.
Creo que la mejor manera de hacer el mapa de objetivos y sueños para este nuevo año es eligiendo metas auténticas y personales. Además, escribirlas como si ya estuvieran ocurriendo: el cerebro cree en lo que se repite con emoción.
También es mucho mejor dividir los sueños grandes en acciones pequeñas y alcanzables, cositas diarias que nos acerquen a eso.
Para mí, lo más importante es agradecer lo que ya se tiene: la gratitud es el terreno donde nacen los nuevos comienzos y donde se multiplica absolutamente todo.
Y, sobre todo, dejemos espacio para que la vida nos sorprenda. A veces lo más importante no estaba en el plan.
Que este nuevo año nos encuentre más amables con nosotras mismas.
Más conscientes de nuestros procesos.
Más conectadas con nuestra verdad.
Un cierre desde el corazón
Hablar de bebés, de todo lo que he aprendido sobre maternidad, del posparto, que me parece un tema fascinante, de la mente de la mujer en todo este proceso… todo esto me encanta. Me gusta ayudarlas, así sea con algo pequeño; recomendarles personal médico que me sirvió a mí; compartir cosas que siento que pueden sumar (y nunca restar), elegir x o y camino… todo eso me ha hecho muy feliz estos días.
Porque, desde mi experiencia personal, algunas de ustedes que han leído me han buscado para encontrar acompañamiento, palabras, contención en este camino tan intenso y transformador. Créanme que poder ayudarlas responsablemente, sin querer mostrar algo que no es verdad, poder escucharlas y sentir que le puedo aportar a otras mamás se siente muy satisfactorio y me llena de una alegría infinita.
Este espacio nace desde ahí: desde el deseo genuino de que ninguna mujer se sienta sola y de que ninguna pase por cosas innecesarias que pueden evitarse totalmente.
Ay, les quiero contar muchas cosas. Quiero contarles lo que aprendí y todo aquello que ojalá las que vienen en la fila puedan vivir mil veces mejor, con más información real, más calma y más apoyo.
Deseo para el 2026: que logremos, entre todas, entender que la maternidad no se idealiza, más bien se acompaña 🤍 (No sólo la maternidad en sí misma, también el camino hacia ella).
Seguimos.
Con la certeza de que incluso los años más difíciles también nos estaban preparando para algo.
Feliz Año Nuevo 🤍 Las adoro. Gracias por leerme.
Que este 2026 llegue con calma, con pequeños milagros cotidianos y con sueños que, poco a poco, se vayan cumpliendo.
Las leo en los comentarios ❤️






Uffff amiga Gracias por escribir “Adiós 2025”.
De verdad, me llegó directo al corazón. Estoy en un momento personal en el que el camino se ha sentido duro, drenador y muy frustrante, y leer esto fue como sentir compañía real. Es como esas palabras que no te dicen “todo va a pasar” a la ligera, sino que te miran con amor y te validan.
Me encantó cómo logra sostener todas las versiones de un año: lo bonito y lo retador, lo que se cumple y lo que depronto hay que dejar fluir. Obvio leerla desde su experiencia de ser mamá sin idealizarla. Es muy lindo y vale oro para quienes seguimos su experiencia al hilo.
Gracias por poner en palabras lo que muchas sentimos y por crear un espacio donde no nos sentimos solas. Leerla me deja la fe encendida en el corazón y la también la certeza de que incluso lo difícil también está formando algo en mí.
Un abrazo grande y gracias por regalarnos este espacio . Feliz 2026
Amiga !!!
Leerte me tocó fibras muy profundas, porque en muchos momentos de este proceso me vi reflejada. He pasado por etapas en las que me sentí en pausa, cuestionando el rumbo, el propósito y hasta mi propio lugar, atravesando silencios necesarios, días grises y procesos internos que no siempre se entienden desde afuera.
A veces esos procesos no tienen nombre, no tienen forma clara y tampoco se comparten fácilmente, pero son los que más nos transforman. Los que nos obligan a detenernos, a mirarnos con honestidad y a reconstruirnos poco a poco, incluso cuando sentimos que algo no termina de encajar.
Leer tus palabras me recordó que estos caminos también cuentan, que no todas las transformaciones son visibles de inmediato y que atravesarlas con conciencia y valentía es, en sí mismo, un acto profundo de amor propio. Gracias por poner en palabras algo tan real, tan humano y tan necesario para muchas de nosotras.
Leerte siempre será un must
Te leo y siempre siento que me hablas
Que me tocas fibras
El año 2025 lo cerré con infinita gratitud
Porque es verdad que Dios y la vida nos enseña que por ese camino no es, que no estás preparada, que vienen mejores cosas o como tú decías debes esta pendiente algo por aprender
Me despido de un año absolutamente lindo, un año que le regaló momentos soñados y planeados, me regaló decisiones que no pensé que tomaría, pero también me regalo un par de NO que dolieron, que le obligaron a parar y a sanar, a amar y a ver la vida de otro color. Despido un año y le doy la bienvenida a un 2026 prometedor, un año en el que sé que seguiré aprendiendo, creciendo como mujer y como profesional.