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2011. Jueves 5:30 pm. 21 años.

Abre los ojos y está en un baño. Cierra los ojos. Abre los ojos y está en un hospital. Cierra los ojos.

Su último recuerdo de este jueves:

Aún no anochecía, salía del trabajo para la universidad, con tremendo afán para llegar a clase, ese día la ruta se demoró así que decide tomar un bus, se sienta más o menos en las sillas de la mitad, iba relativamente vacío, no se detiene a observar caras, simplemente se sienta. Llevaba puesto el uniforme del trabajo que era una camisa azul, pantalón azul, blazer azul y tacones.

Voluntad. ¿Qué es la voluntad?, ¿Se puede perder la voluntad, cómo?
Es posible, contra su voluntad fue violentada bajo efectos de una dosis que podría haber sido letal. Pero sobrevivió y está viva para compartirlo aquí.

Abre los ojos y está bañándose en un baño que nada le recuerda. Se siente sola, no sabe qué le pasó, está desorientada. Su primera reacción, envolverse con una toalla y salir a gritar, pedir auxilio en medio de lo que esperaba fuera una pesadilla. Cierra sus ojos. Se oyen voces, se oye una ambulancia, cierra sus ojos.

Abre los ojos, está en un hospital. Le están haciendo una serie de exámenes, ella está ahí sin entender nada, sin reaccionar, solamente está despertando mientras cae en cuenta que la están mirando detalladamente, la inspeccionan, la analizan, intentan que su cuerpo refleje lo que su mente no logra armar, que las marcas en su piel, la severidad de su dolor, hablen lo que su boca no puede. Quieren entender si le hicieron daño, exámenes que la ultrajan, la humillan,  desde saber si era virgen previamente, hasta descubrir si los hechos fueron realizados con brutalidad, si usaron protección, si hay muestras de semen, muestras de ADN, prueba de embarazo, etc. Empieza a caer en cuenta que es la realidad, que no estaba durmiendo, está empezando a entender que su vida está partiéndose en dos. Pasan tres noches en el hospital. Solamente quiere llorar y gritar ¡NO me toquen! Cierra los ojos.

Abre los ojos, está con una señora de un juzgado que le está preguntando si quiere poner la denuncia, la persuade un poco con que es un proceso largo, en el que deben buscar al culpable, se puede alargar la agonía, en su mente nublada toma la decisión de no hacerlo. Llega un psiquiatra acompañado de seis estudiantes, que se encargan de exponer el caso. Ahí es donde cae en cuenta que eso, esos sucesos atroces que veía en los noticieros tan lejanos, le estaban pasando a ella. Por un momento único siente paz, cuando este psiquiatra le dice que todo va a estar bien, que él la va a ayudar. Cierra los ojos.

Abre los ojos, enfrenta su realidad, por dentro se está muriendo, sólo sufre, sólo quiere morirse. La acompañan sus padres. Su padre está muy preocupado, tiene naturalmente mucha rabia, está atravesando la dualidad entre odiar al agresor y no poder expresar nada para no dañarla más, lloraba. Su mamá, una guerrera fuerte, le recalca constantemente que está feliz porque está con vida, pues según les han explicado los doctores, por la dosis que le habían administrado era poco probable sobrevivir. Cierra los ojos.

Abre los ojos, cae en cuenta que realmente no recuerda nada, su último recuerdo es el bus, y luego el baño, la dosis casi letal había borrado por completo su memoria, no sabía qué era peor si no acordarse, o acordarse, ¿era masoquista acaso querer recordar la cara del agresor? Está aún en la clínica, le dan una píldora de emergencia del día después y le aclaran las opciones que tiene en caso tal que la pastilla no surtiera efecto, mientras le hablan, su mente está centrada en una única cosa: querer morir. No se está preparado jamás para algo así, ve todo como si fuera una película confusa, es demasiada información la que recibe. Cierra los ojos.

Abre los ojos, es dada de alta, se encuentra en su casa. Es en este punto en el que la realidad la atropella aún más, intenta pararse, seguir su vida, pero la va invadiendo el miedo, la inseguridad, la depresión. El proceso de constantes exámenes, chequeos y recuperación, tarda alrededor de un mes. Es una mente que no puede controlar, es un antes y un después.

Todos los días lloraba. Ver un médico, ir a un hospital, oír la sirena de una ambulancia, le provocan extrema ansiedad, recordaba ese sonido de la ambulancia cuando apenas podía pedir ayuda. No quería que la tocaran para nada en los exámenes, algo tan cotidiano como ir al ginecólogo se convirtió en una pesadilla, era tenaz, hasta hace muy poco tenía que entrar al ginecólogo con su mamá, sí, siendo una adulta, aún hoy cuando entra llora.

Empieza esa lucha interna.

Las noches sola eran las más largas, duró ocho meses sin dormir bien, sin ir al psiquiatra. Ahogándose sola. Volvían repetidamente los pocos pero escalofriantes recuerdos de cuando estaba dormida, sin voluntad y sin memoria, como ser otra persona, era su cuerpo salido de su mente y de su alma. Recuerda de nuevo que estaba en ese baño, sabe por lo que ha oído que fue llevada a un motel, la morbosidad y estropeado ser de su agresor, su alcance malvado y frívolo dieron para hacerla pagar a ella la habitación, firmar con su nombre y por fortuna poner sus datos, con lo cual luego pudieron encontrarla.

Esta situación la definió por mucho tiempo, quería morirse. Se culpaba, pensaba que era su culpa por no haberse cuidado, por no desconfiar,  triste, es una oración triste, culparse por vivir confiada, por no haber tenido las precauciones. Se culpaba de muchas maneras, por su cuerpo, por su forma de ser, por cómo iba vestida ese día, el daño se lo hacía ella misma, todo este trauma posterior se lo estaba generando ella misma, entendible.

Muchas mañanas le pedía a Dios que no la dejara despertar, sobre todo al dormir sentía una gran carga en el pecho. No pudo salir un tiempo, retomar la universidad no era fácil, después de un mes, su mejor amigo de la universidad la recogía por las mañanas y la esperaba hasta las noches para llevarla hasta su casa, esto pasó por un semestre seguido. Él había sido la única persona que ella había querido ver en la clínica. Tardó dos años más de lo normal en graduarse.

Iban pasando los días, la recuperación era difícil, aún seguía muy nublada su mente, no quería que le volviera a pasar, todo el tiempo vivía no solamente con el dolor de lo que le pasaba, sino con unos pensamientos que la cargaban emocionalmente, siempre pensaba en que si los demás sabían le iban a sentir lastima. Su mente trastornada empezaba a atar ideas destructivas, no quería ser tratada como una víctima, quería evitar como fuera estar en el ojo del huracán, así que se alejó, perdió a sus amigos más cercanos, su capacidad social de formar parte de un círculo, heridas que están sanando hasta ahora.

Después de un tiempo de la agresión, aproximadamente tres meses, comenzaron los ataques de pánico en la universidad, no podía hablar en público, sólo podía sentir que la miraban, que la compadecían, que la juzgaban, aún cuando nadie sabía, no salía los jueves porque era el día odiado, no podía hablar en clase, ni participar. En su hogar no hablaba, sólo estaba triste. Ya empezaba a ser consciente de estar enferma, fue su mamá quien la motivó a buscar ayuda.

Contactaron al mismo psiquiatra que la había atendido en el hospital, a la primera cita fue con su familia. Tenía síndrome de estrés postraumático, diagnosticado por los episodios de ansiedad, depresión y momentos violentos en los que quería atentar contra ella misma, pensaba que si se moría su familia no sufriría más, se sentía como una mala persona, no le gustaba su cuerpo, sentía que le había pasado esto por ser bonita, así que su cerebro maquinaba un plan de defensa, un sistema de protección creado por su cuerpo y mente, hizo que subiera treinta kilos en un tiempo récord. Estaba medicada con antidepresivos, tenía terapias con el psiquiatra dos veces al mes, sentía que mejoraba de cara a los demás pero no de cara a sí misma, seguía deprimida, sintiéndose culpable, nada tenía valor, nada la llenaba, todo era tan vacío.

No era feliz, quiso morir casi un año y medio, pasaron muchos días, años, para empezar a entender que era un milagro estar viva y que todavía debía vivir más.

Empezó a refugiarse mucho en Dios, sanó a través de Él,  de la meditación, el ejercicio y las ganas de recuperar su vida, de estar sana en cuerpo y alma; es juiciosa se cuida de una hipertensión seguramente provocada a raíz de todos estos años de estrés y de sus achaques de salud que tienen solución porque es un roble. Ahora, acude una vez al año al psiquiatra y una vez al mes con el psicólogo. El proceso de sanación no termina, ahora agradece estar viva y entiende que no hay tiempo ni espacio para reprocharse nada.

Quisiera que esta historia fuera producto de mi imaginación, pero no lo es, es la vida real, gracias a ti por compartirme este tremendo relato que me ha costado escribir pues me ha dejado con las emociones rebosando. Gracias por permitirme entrar en tu vida de nuevo y por darme lecciones de humanidad, lucha y amor todos los días. Espero que a muchas de ustedes les llegue al corazón.

Les quiero dejar estas frases de boca de nuestra protagonista:

“Yo quería recordar, enfrentar a esa persona, que por algo que no entiendo aún, yo creía que era un indigente, una persona de la calle, quería preguntarle ¿por qué a mí?, por qué me merecía algo así, si yo nunca le había hecho daño a nadie. Pero luego entendí que eso no iba a pasar, ese día me quité un peso, y perdoné, perdoné desde el fondo mi corazón, de todo lo malo que me hicieron a mí y a mi familia, ahora soy muy fuerte, soy una víctima que ya no me considero víctima, porque ayudé a otras en mi situación”

“Hoy creo que soy mejor de lo que era antes, gracias a Dios no pude cometer más errores contra mí, como atentar contra mi vida”

“A las personas que pasan por algo así, que no saben cómo les pasó, les diría que se perdonen a sí mismas, no se juzguen, no se sientan culpables, preocúpense por sanar desde adentro desde sus sentimientos para ayudar a otros. Ojalá yo hubiera sanado desde antes para poder impactar a los demás. A las que saben cómo fue, que dejen ir ese fantasma, la justicia llega en algún momento. Que dejen de atarse al “si yo hubiera”, uno siempre se cuestiona, “quizás si no hubiera usado esa ropa”, “sino hubiera tomado ese camino”, “sino me hubiera quedado con el”….. el hubiera no existe y sólo cuando uno lo entiende y se proyecta a futuro en estar bien y superar esas culpas es que el hubiera deja de tener tanto peso en los sentimientos.”

“Algunas veces me arrepiento de no haber denunciado, por las otras posibles víctimas, pero yo no estaba preparada en ese momento, tu no entiendes nada, pero además de entrada te dan la posibilidad de no denunciar y ahí ya en medio del proceso legal y demás, es un tema que te presiona y te persuade”

“Uno siente miedo todo el tiempo, la sensación de no entender dónde estás o qué está pasando y qué te pasó no te permite ver con claridad, te deja con una parálisis para conectar y entender las cosas, te abruma. A raíz de eso también tuve tendencia a controlarlo todo, toda mi vida estaba controlada, qué hacía, a dónde iba, cuántas horas dormía, con quién estaba, todo estaba en un esquema mental en el que nada se podía salir de mi plan, si eso pasaba me desestabilizaba y mis ataques volvían, era un mecanismo de defensa que me decía a mí misma que controlarlo todo impediría que me volvieran a hacer daño. Tardé en entender que no puedo controlarlo todo, que mis factores externos no los determino yo y que nunca puedo controlar a los otros con mi mismo esquema, no perdonaba a nadie que se saliera de él, no me permitía ser flexible, todo era blanco o negro. Eso también ya lo cambié, ya soy más tranquila, ya no controlo todo, tengo horarios y esquemas pero basados desde la razón en la que entiendo y no quiero controlar lo que no puedo.”

“Hay mil formas en las que nos podemos ayudar, siempre hay un círculo que te apoya, hay grupos de apoyo, hay personas que te pueden ayudar, necesitamos ser escuchadas. Les dejo estos dos links de sitios de terapias a los que he asistido y funcionan, hagan clic:

Depresión y pánico.

Este tiene uno especial para mujeres abusadas en la infancia..

El problema es que en este país solo se han desarrollado políticas y planes de ayuda enfocados directamente a las víctimas de abuso en el marco del conflicto armado (ejemplo: el movimiento “no es hora de callar”) lo que desencadena que la política u organizaciones existentes se enfoquen en estas víctimas o en la violencia infantil. Pero olvidamos el sin fin de mujeres que son abusadas sexualmente o queda enmarcada en la violencia contra la mujer cuya organización principal Equidad para la mujer, las ayuda, capacita y enseña para fortalecerlas desde el hacer y desconozco si brindan ayuda, pero sé que hay otras que generan planes de ayuda como apoyo psicosocial y jurídico, la ONG fundación plan es una de las que me acuerdo”

“Gracias a ti por contar mi historia, por cumplir el objetivo principal de MUST, de a través de este espacio ayudar a sanar, por permitirme hacer esta catarsis. Sin duda, soy feliz de tener a mi lado personas como tú para seguir sanando”

leer más “La Fundación Santo Domingo, en alianza con Profamilia, lanzaron la plataforma “Porque Quiero Estar Bien”.

 

SUS SUEÑOS…

Quiero encontrar a alguien que me respete, que no me engañe, que me cuide, no sé si le contaría esto pero creo que sí para poder ser honesta y que sea valiente para ayudarme, una persona que me apoye, que me de la talla en soñar alto, que quiera viajar, crecer.

Quiero ser mamá.

Tener a mi familia unida, mis padres y mi hermanita me lo han dado todo, son mi pilar.

Quiero recuperar mi confianza, quiero que se vayan esos fantasmas. Quiero demostrarme a mí misma que ¡soy capaz de todo!

Lina Bustamante

Lina Bustamante

La escritura: mi sueño hecho realidad. Soy Administradora de Mercadeo y Logística Internacionales de la universidad de la Sabana, tengo más de 5 años de experiencia laboral en el área comercial, y mercadeo. Lo que realmente me apasiona es la gente y la estructura organizacional disruptiva. Vivo constantemente inquieta por la búsqueda de la felicidad como un modo posible y real de vivir. Mi animal salvaje favorito es el trigre blanco, me identifico con éste por su naturaleza ferviente de marcar una diferencia en su entorno.

8 Comments

  • MG dice:

    Hola protagonista de esta historia!:

    Gracias por abrirte tan profundo a nosotros.
    Quiero que sepas que eres una obradora de milagros en la tierra, tu eres uno! Así que sigue actuando desde el amor, para que cuando vuelva el miedo, tengas más fuerza!, la fuerza del amor que es invencible!

    No te conozco, pero hoy doy gracias infinitas al universo por ponerte a ti y a tu historia en nuestro camino para enseñarnos mucho! Gracias, gracias, gracias!!!

    Lina, gracias por elevar la voz de estas personas, por escuchar y transmitirla así! Gracias por sacarnos del piloto automático!!! a mi este contenido me acerca al nivel de conciencia que quiero tener sobre mi misma y los demás, también me anima a ser mejor.

    Un abrazo a ambas que son luz!

    • La protagonista dice:

      MG, gracias por tus palabras por tu fuerza, por ayudarme a serlo mucho más, es admirable ver tanto amor hacía mi sin conocernos, solo reconociéndonos como mujeres, gracias infinitas por tu apoyo y fortaleza, por en medio de tanta indiferencia que hay en este mundo lograr no serlo, un abrazo gigante y que la vida te llene de más amor del que brindas y sea luz para otros

  • Manuela dice:

    VALENTÍA! Ninguna mujer debería pasar por esto, ninguna de nosotras se debería sentir culpable de ser abusadas. No podemos cambiar lo que pasó, pero tú hoy vas a ayudar a sanar a muchas personas que pasaron por esto y viven este mismo proceso. Que grande por compartir! MUST

    • La protagonista dice:

      Manuela, así será unamos todos nuestros esfuerzos para llenar el mundo de sanación y amor, nadie debería pasar por esto es real, pero quizás debemos ser algunas las elegidas para cambiar el mundo y levantar la voz por otras…. gracias por leer mi historia, un abrazo gigante

  • Vivi 8A dice:

    DESPERTAR !!! Hoy en medio de tanta indiferencia a una realidad abrumadora es lo que este espacio me genera .
    Gracias por que cada vez que leo el blog siento que somos más fuertes cuando nos unimos y cuando simpatizamos con historias ajenas pero que nos enseñan a ponemos en los zapatos de otras.
    historias cómo esta duelen en el alma , pero en el fondo llenan de orgullo el corazón porque demuestran que Dios, la fortaleza mental y espacios como este hacen puede apoyar es infinito. Que Sentirnos acompañadas , apoyadas y en paz también es una posibilidad latente en medio de tanta crítica y juzgamiento que como mujeres hacemos , porque es así nos damos muy duro. Por eso aprecio sin duda estos espacios que nos llenan de momentos como estos , donde nos reflejan que unidas así suene trillada somos más fuertes y que así como podemos darnos duro podemos darnos la mano y levantarnos de los huecos en los que muchas veces caemos.
    Gracias mona, gracias protagonista ❤️

  • Jessica Meneses Suárez dice:

    Como cada artículo de este blog, se movieron todas y cada una de mis fibras, hasta las mas profundas. Esta vez, solamente GRACIAS. Por compartir, por escribir.

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