Skip to main content
0

El Primer Beso.

 

Tenía 12 años, estaba de vacaciones en Armenia, Quindío, ciudad donde vive la mayoría de mi familia. Era la época más esperada y la mejor del año, las vacaciones, irnos de paseo a visitar a mis abuelitos, tíos, primos. El apartamento de ellos estaba ubicado en un conjunto cerrado donde todos éramos amigos, mis primas y yo, “las rolas”, íbamos todos los años, ese reencuentro con nuestro parche era lo máximo, empezábamos a forjar una personalidad, una manera de ser, en esa edad de cambios y definiciones. 

Dentro del grupo éramos menos mujeres que hombres, después de varios juegos en los que había besos robados por doquier, tras tratar de esquivar mi momento con algo de trampa, finalmente era mi turno, tenía miedo porque no sabía cómo se daban los besos y el tema era que mi turno no era con los candidatos que yo quería (porque ellos ya estaban pisados por mis primas jajaja) en ese momento me tocaba darle un beso a un niño menor que yo, como de 11 años, eso sí muy bonito, pero muy pequeño, con seguridad era el primer beso de los dos, se notaban los nervios, las manos sudorosas y las pocas ganas, yo realmente no quería pero había perdido y me tocaba, así que cuando ya llegó ese momento como era de esperarse fue un desastre.

La inexperiencia de los dos tal vez nos hacía pensar que debíamos hacer una “imitación” de lo que veíamos, pero aun así no era como esperábamos, yo me lavé los dientes mil veces antes y con el corazón muy rápido pusieron el cronómetro para iniciar el beso o el experimento, mejor, que desafortunadamente me dejaba muy desilusionada de lo que yo me imaginaba era un beso, la lengua de este personaje al que llamaban “la bruja” alcanzaba casi mi garganta, tenía literal ganas de vomitar, fue un beso muy rápido pero inolvidable, no precisamente por memorable. 

Esa es la historia muy resumida de mi primer beso, un desastre en pocas palabras, un juego de niños, a decir verdad muy divertido pero poco destacable, por eso siempre que pienso en mi primer beso, pienso en otra escena y otro protagonista, no precisamente en “la bruja”. Mi primer beso en mi mente y mi corazón es este.

De nuevo estábamos con mis primas (somos cuatro de la misma edad prácticamente) pero en Bogotá esta vez, en mi apartamento para ser exactas donde vivían mis hermanas, mi mamá y yo, en época de vacaciones mis primas también se instalaban allí, la verdad es que esa etapa de niñez en conjunto cerrado fue de las mejores cosas que nos pasaron.

Unos días antes, cuando estaba por terminar el curso en el colegio, con una de mis mejores amigas del salón necesitábamos el libro Álgebra de Baldor que ninguna tenía, la idea de Valencia como muchas de sus ideas era brillante pero descabellada, consistía en ir casa por casa, apartamento por apartamento, buscando el libro. Al final no teníamos más opciones, así que empezamos la búsqueda y después de muchos “NO”, timbramos en el primer piso de un edificio donde se asomó a la ventana un niño que se rió cuando le preguntamos y nos confirmó que él sí tenía el libro, pero se lo había prestado a sus amigos del último piso, y así logramos conseguir el famoso libro, que para ser sinceras no fue que nos sirviera mucho, hasta ese punto lo único que sabíamos del vecino es que se llamaba Andrés, pues el libro estaba marcado por todo lado. 

Durante las vacaciones, yo les había contado a mis primas que en el edificio de al lado había un sujeto que me había prestado un libro y que en ese mismo edificio (dos edificios del mío) él tenía dos amigos más. Ese diciembre salimos a jugar en la cuadra, horas antes habíamos dejado en una servilleta nuestro número fijo para que el celador nos hiciera el favor de entregarla a ellos tan pronto viera a alguno, no habían pasado muchos minutos cuando sonó el teléfono y sabíamos nosotras que eran ellos y así fue, era Andrés presentándose e invitándonos a salir a jugar.

Así pasaron los días, ya éramos amigos, nos la pasábamos con ellos todo el tiempo, día y noche hasta que mi mamá asomada en la ventana nos daba la orden para entrarnos y dejar de “callejear” un poco a la fuerza, nunca queríamos dejar de estar ahí. Ellos tenían un chiflido especial para llamarnos, que enloquecía a mi mamá, ya sabía que siempre que se oía ese sonido característico, íbamos para la calle.

Los días pasaban, yo no entendía tan claro, porque éramos niños, que había química, que nos gustábamos. Yo lo veía inalcanzable porque era hermoso, yo pensaba que no le gustaba, así que me conformaba con que fuéramos buenos amigos. Andrés vivía en el primer piso del mismo edificio donde, en el último piso, vivían Nicolás y su hermano Santiago, se conocían desde siempre, más que amigos eran hermanos todos, la casa de Nico era la morada de Andrés más que su mismo apartamento. Ya nos empezábamos a conocer, dentro de mí crecía algo especial, ahí entendí por primera vez lo que sentían las famosas mariposas en el estómago, lo que se suponía era la atracción, fui clara en el tema, les hice saber a mis primas que Andrés me gustaba mucho, mucho, mucho. Esta vez era yo la que pisaba mi territorio.

Y así fue como uno de esos días entre juegos y risas, se dio el beso.

Sí, este para mí, sí es mi primer beso.

Andrés tenía más experiencia que yo, era evidente.

Yo mientras tanto entendía que así era un beso de verdad, sólo veía sus ojos intimidantes, lindísimos, brillantes con pestañas extra largas, acercándose decididamente, ya no había marcha atrás.

Sentía ese beso tembloroso, anhelado, torpe pero paciente, insistente, tierno, ese beso iniciativa de él, que en ese parque siendo niños marcaría una historia, ese beso que recuerdo como si fuera ayer. 

Fue ahí que me hizo entender que yo también le gustaba, que no estaba sola en eso, que era mutuo, que así fuéramos niños, teníamos algo especial. Y así fuimos perfeccionando esos besos que no pararon por unos buenos largos años. 

Este es un espacio para Andrés Cabrales, Q.E.P.D. En este mes del amor y la amistad, como en todos, lo recuerdo más que nunca, porque él era estas dos palabras juntas hechas persona.

Y ustedes, ¿recuerdan su primer beso? ¿su primer amor? ¿tienen algún sonido, olor, imagen que les recuerda a ese alguien?

Las leo.

Lina Bustamante

Lina Bustamante

La escritura: mi sueño hecho realidad. Soy Administradora de Mercadeo y Logística Internacionales de la universidad de la Sabana, tengo más de 5 años de experiencia laboral en el área comercial, y mercadeo. Lo que realmente me apasiona es la gente y la estructura organizacional disruptiva. Vivo constantemente inquieta por la búsqueda de la felicidad como un modo posible y real de vivir. Mi animal salvaje favorito es el trigre blanco, me identifico con éste por su naturaleza ferviente de marcar una diferencia en su entorno.

11 Comments

  • Diana Carolina Murcia Romero dice:

    En mi primer beso quien me lo dio (que era un primo lejano, en Tocaima de vacaciones, él era al turista más anhelado de las niñas del pueblo) antes me mostró como se hacía con su mano, él besándose la mano y yo también besandome la mano jajajaja ya después de haber ensayado como 10 min ya decidimos darnoslo, fue lindo yo creo que más que querés fue probar. Como el primero de Linis
    Fue mi primer novio de chiquitos yo tenía 11 años. Después de ese beso no lo querías volver a ver, entonces nuestra relación se basó en cartas y mensajes por medio de nuestros primitos más pequeños jajajaja.

  • Paula dice:

    Lo ame! Fue un rewind perfecto a aquellas épocas que así como para ud son inolvidables para mi, que buenos tiempos.
    En cuanto a mi, estando también en Armenia tuve que cumplir una penitencia, un beso de 10 segundos, con el que había sido un cuentico de mi hermana!! De hecho todavía me lo recuerda, jaja. Fue incomodo como todos los primeros besos y más que eso, me sentía culpable por haberlo hecho con ese personaje en específico, hubo también cepillada de dientes previa y demás… en fin! Momentos que no se olvidan.

  • Margot dice:

    Uy mi primer beso fue como a los 10, en juegos también. Se llamaba Oscar!, creo que no lo difrutó ni el ni yo! jajajajaj pero de ahí empezamos a tener muchos picos y botella, y besando muchos sapos, aprendí!
    Creo que el primero, primero (de verdad) fue luego con Pipe, que resultó ser un petardo! Creo que en mi adolescencia me rompieron varias veces el corazón! Pero nada me quita lo bailado! Fui feliz y me forjó de experiencias que hoy en día atesoro y me hacen sentir muy segura de mí.

  • Rosana dice:

    Leerte esta vez me recordó mi niñez, una época muy feliz, en un barrio lindo de Ibagué en donde conocí personas maravillosas y amigos que aún siguen siendo parte de mi vida.
    Mi primer beso fue en uno de esos juegos de adolescentes pero nada trascendental, lo que si tengo muy claro es que un niño que vivía a unas casas de la mía me gustaba muchoooo pero siempre lo vi tan inalcanzable, era mayor y además creo que yo no le gustaba.
    Unos años después si mostró algo de interés pero a mi ya no me gustó nunca más así que nunca hubo besos con el que yo creí siempre que sería mi primer beso jajaja

  • Vivian Medrano dice:

    Será que el mio fue tan malo, que no lo recuerdo… 😅

  • Erika Montaña dice:

    Yo me siento en colegio haciendo la fila para almorzar y Lini contándonos de estas choco aventuras de fin de semana con Carolina Valencia (nosotras también tenemos unas cuantas). Yo tengo un leve recuerdo de alguna de ustedes enseñandome a besar con la rodilla 😂 y no recuerdo un beso en específico, recuerdo muchos primeros besos hihihi

Cuéntame tu opinión